camarero sirviendo

La hostelería extremeña mira con preocupación la evolución de los últimos meses. El incremento de los costes, la dificultad para cubrir puestos vacantes y la necesidad de reforzar la formación específica han generado, según el sector, un contexto que está favoreciendo el cierre de establecimientos en la comunidad autónoma.

El presidente de la Asociación de Turismo, Hostelería y Comercio de Extremadura, Antonio Martínez, ha manifestado a EFE que en los últimos tiempos hay “más cierres que aperturas” de establecimientos en la región. A su juicio, esta situación “tiene que ver mucho con la dificultad para encontrar personal cualificado”.

La falta de trabajadores preparados se ha convertido en uno de los principales obstáculos para bares, restaurantes, cafeterías, hoteles y otros negocios vinculados al turismo y al comercio. Martínez considera que la respuesta debe pasar por una formación más adaptada a la realidad diaria del sector, tanto para empresarios como para empleados.

Formación específica y continuada

El representante empresarial ha solicitado al nuevo Ejecutivo extremeño que “incida mucho más en una formación destinada tanto al empresario como a los trabajadores muy especializada, coherente con la situación actual, consensuada con las asociaciones empresariales y con los sindicatos, y continuada en el tiempo”.

Martínez ha defendido que esta apuesta formativa es “muy necesaria” para que la hostelería en Extremadura pueda “sobrevivir en un mundo tan competitivo como el actual”. En su planteamiento, no se trata solo de organizar cursos puntuales, sino de articular una estrategia estable que responda a las necesidades reales de los negocios y del mercado laboral.

El sector entiende que la profesionalización es clave en una actividad muy ligada a la imagen exterior de la comunidad. La atención al cliente, la gestión empresarial, la cocina, la sala, los idiomas, la digitalización o la capacidad para adaptar la oferta a nuevas demandas turísticas forman parte de ese reto.

Costes al alza y precios difíciles de ajustar

A la falta de personal cualificado se suma el incremento de los precios de los alimentos, de la electricidad y de los alquileres. Esa subida de costes empuja al empresario, según ha explicado Martínez, “a plantearse subir sus precios” para intentar cuadrar las cuentas.

Sin embargo, esa decisión no siempre resulta sencilla. La competencia entre establecimientos cercanos, la sensibilidad de los clientes ante cualquier subida y el riesgo de perder consumo hacen que muchos empresarios retrasen o limiten esos ajustes. Incluso cuando se aplican, advierte el sector, no siempre compensan las pérdidas provocadas por el encarecimiento de los gastos.

Por ello, Antonio Martínez considera que deberían impulsarse ayudas al sector o eximir al empresario de algunos costes para evitar nuevos cierres. “Hay situaciones que desde aquí son inevitables, como la subida de los costes por el escenario internacional, pero sí se puede actuar en cuestiones como otorgar ayudas para compensar estos costes o impulsarse la formación precisa para contar con un sector más competitivo”, ha incidido.

La hostelería como parte del destino

La preocupación del sector no se limita al balance de aperturas y cierres. Martínez vincula la situación de la hostelería con la capacidad de Extremadura para competir como destino turístico. En un contexto de elevada competencia, ha precisado, el visitante ya no busca únicamente una oferta hotelera de calidad.

Según ha señalado, quien elige un destino valora también que el territorio disponga de establecimientos de hostelería referentes, además de una agenda capaz de ofrecer eventos de ocio y culturales singulares, conciertos u otras actividades originales.

En este sentido, el turismo de experiencia se ha convertido, según Martínez, en un factor “fundamental” a la hora de elegir destino. La gastronomía, el ambiente de los locales, la calidad del servicio y la conexión con la oferta cultural o de ocio influyen cada vez más en la decisión del visitante.

Un reto para bares, restaurantes y alojamientos

El aviso del sector llega en un momento en el que muchos establecimientos tratan de sostener su actividad entre márgenes más estrechos y mayores exigencias de calidad. En Extremadura, donde el turismo rural, gastronómico, cultural y de naturaleza tiene un peso creciente en la proyección exterior, la fortaleza de bares, restaurantes y alojamientos resulta decisiva para fijar visitantes y generar actividad económica.

La asociación que preside Martínez plantea que la respuesta debe combinar apoyo público, diálogo con empresarios y sindicatos, y una formación útil para las necesidades actuales. El objetivo, sostiene, es evitar que la suma de costes, falta de personal y pérdida de competitividad siga empujando a más negocios al cierre.